La experiencia de diseñar(nos) la casa

(De nuestra edición de invierno 2019)

La construcción natural no empieza ni termina en el barro. El diseño bioclimático permite construir espacios confortables y económicos con pautas aplicables a otras técnicas constructivas.

Existen algunos aspectos fundamentales a tener en cuenta al momento de emprender el maravilloso viaje de la construcción de nuestra casa.

Tengamos en cuenta en principio que los diseños de las viviendas son tan variados como personas que las habitan, por lo tanto, no existe una receta para diseñar una casa. Sí, podemos mencionar algunos disparadores de ideas para lograr materializarla.

El primer punto a considerar es cómo y en qué tipo de casa queremos vivir. Esto requiere de un trabajo interno, la conexión con uno mismo, el sentirse parte de un todo al que vamos a agregarle un hábitat donde cobijarnos, donde descansar, donde alimentarnos, donde amar, en definitiva donde vivir.

De ese todo somos parte y el terreno al que le construiremos nuestra casa también es parte, por eso es importante saber las características de ese lugar. 

  • El recorrido del sol nos va a permitir saber cómo orientar la casa y definir el tamaño y ubicación de aleros y galerías, para que en invierno el sol entre en la casa y nos caliente y en verano nos proyecten sombra. Si queremos ver el amanecer o el atardecer debemos saber hacia dónde orientar el ambiente que destinaremos para disfrutar de ese regalo. 
  • Las características climáticas nos brindaran información de que vientos protegernos y qué brisas aprovechar, los datos de lluvias los podemos usar para saber qué hacer con esa agua caída del cielo: si la almacenamos para consumo, previo filtrado o si la incorporamos a nuestro terreno mediante zanjas de infiltración. 
  • Los materiales que nos brinda el lugar: tierra para hacer el barro, árboles que nos provean de madera para postes, tirantes y -si es necesario- leña.
  • La superficie cultivable que vamos a ocupar con nuestra huerta, con frutales y árboles para leña, sombra y reparo, el espacio que destinaremos al patio más próximo a la casa que podemos usar como un living-comedor al aire libre, si las condiciones climáticas lo permiten.

Junto a estas variables, debemos considerar las comodidades que queremos que tenga nuestra casa: dormitorio/s, cocina, comedor, zona de living, espacio para hacer música, leer, pintar, taller de trabajo, etc. Esto, mínimamente, nos va a orientar en el tamaño de la construcción y por ende los recursos materiales y económicos con los que debemos contar. También, y no menos importante, es saber cómo y de qué manera vamos a abastecer esos espacios con calefacción, agua, electricidad, gas y desagües. 

Un diseño integral nos va a dar como resultado un uso eficiente de los recursos, por ejemplo: la ubicación de una estufa eficiente en el lugar preciso,  puede llegar a calefaccionar perfectamente una casa. Si a esto, le sumamos la importancia de destinar una parte del terreno a la forestación de árboles para leña, el círculo comienza a cerrarse. Lo mismo cabe para el uso del agua que podemos reutilizar antes de infiltrarla a nuestro suelo.  

Otra pregunta: ¿La energía eléctrica va a ser de línea, solar o eólica? En  cualquier caso el ojo hay que ponerlo primero en el diseño porque una casa a la que le entre luz durante gran parte del día va a necesitar menos iluminación artificial y en segundo lugar en  el consumo que se va a realizar del recurso eléctrico. 

Por otro lado vamos a tener que definir qué tipo de técnica constructiva usar. Si es una casa de barro debemos saber básicamente que las técnicas más usadas las podemos separar en dos grandes grupos: 

  • Las que proporcionan inercia térmica, o sea, que acumulan calor del sol durante el día y lo desprenden de a poco cuando baja la temperatura. Este tipo de técnica se caracteriza por ser una gran masa de barro acumuladora de calor, las paredes son de 40cm de ancho o más y en muchos casos pueden soportar el peso del techo, por lo tanto no necesitan estructura independiente. Ejemplo de esta técnica es el COB, ADOBE, TAPIAL o TIERRA APISONADA (a grandes rasgos es la técnica que usa el hornero).
  • Las que proporcionan aislación térmica, o sea, que no permite que la temperatura exterior se traslade al interior. Para eso y en líneas generales, éstas técnicas se caracterizan por necesitar una estructura principal que sostenga el techo. La aislación térmica está dada porque las paredes están rellenas de paja embarrada o seca y luego revocada. Ejemplo de ésta técnica es la QUINCHA, la construcción con FARDOS DE PAJA, BLOQUES ALIVIANADOS, PAJA ENCOFRADA.

 

La elección de la técnica, como toda elección es muy personal y cada uno va a encontrar su manera de ejecutar la técnica con la que más resuena y conectarse con la maravillosa experiencia de construir su propia casa con barro.

A modo de conclusión, nuestro consejo es que cada uno se tome el tiempo necesario para meditar sobre cómo vivir y en qué casa necesita hacerlo. Darse la oportunidad de sentarse en el terreno donde se va a construir y abrir los sentidos para captar la esencia del lugar.

Valeria Vescovo y Matias Tagliorette

Diseño y arquitectura bioclimática

Francisco Madero, BA.

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